Resulta curiosa y digna de estudio la forma que tiene el Gobierno Local de explicar las cosas; continuamente se presume de que en Pontevedra hace no sé cuánto tiempo que no hay ningún fallecimiento por accidente de tráfico, y que es gracias a las medidas puestas en marcha por el Gobierno.
Para evitar malentendidos, vaya por delante que soy el primero en alegrarme de que en Pontevedra ninguna persona haya perdido la vida en accidente de tráfico en los últimos tiempos. Deseo que siga siendo así durante muchos años.
Pero aclarado esto, si analizamos cual es la principal causa, nos daremos cuenta de que es imposible que alguien fallezca en accidente de tráfico en el casco urbano de Pontevedra, como no sea por atropello, o por un infarto ante el stress de soportar los atascos y las vueltas y vueltas que hay que dar en coche para llegar a un punto que, con otra organización de direcciones y sentidos, estaría a tiro de piedra. En fin, que lo que ha hecho este Gobierno es poner pasos elevados cada cien metros (pasos que además no se ajustan a la normativa) y semáforos; y entre eso y los atascos que se montan en horas punta porque a alguien no se le ocurre enviar a agentes a regular el tráfico a los puntos conflictivos , pues tenemos los atascos que nos hacen ir a 20-25 km/h. De ahí que se diga que Pontevedra cumple los requisitos para ser ZONA 30. ¡Toma!, y zona 20, porque no hay forma humana de circular a más velocidad. Con ese sistema, hasta el Director General de Tráfico puede acabar con los siniestros mortales en las autopistas.
¿Y los cambios de sentido, cambios de direcciones y reordenaciones del tráfico? Si yo os contara quién decide esos cambios y la formación y cualificación que tiene esa persona... os quedaríais de piedra. Para evitar una revuelta social prefiero callarme ese detalle.